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title: "Cuando sea un niño (una carta de acoso escolar a los adultos)"
url: https://aepae.convoluntad.es/cuando-sea-un-nino-carta-acoso-escolar-adultos
date: 2021-01-04
modified: 2026-09-08
author: "AEPAE_es"
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categories: ["Artículo"]
tags: ["acoso escolar", "colegio", "esperanza", "niños", "padres", "profesores", "víctimas"]
type: post
lang: es
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# Cuando sea un niño (una carta de acoso escolar a los adultos)

### Cuando sea un niño otra vez, volveré a reírme. Paseando por mis años antiguos volveré a emocionarme por las cosas pequeñas. Esas que parecen intrascendentes a los ojos de las personas adultas. Me volveré a rebelar ante lo políticamente correcto, antes de que me corten las alas los intereses creados, otra vez.

![AEPAE - Artículo - Cuando sea un niño](https://aepae.convoluntad.es/wp-content/uploads/2021/01/AEPAE-Cuando-sea-un-nino.jpg)**Que mágica impresión cuando aprendíamos algo nuevo en el colegio. Cuando nos sentíamos invencibles.** Cuando pintábamos en nuestra página en blanco nuestra propia historia de un devenir que nos pertenecía. Con trazos gruesos e impulsivos unas veces y otras, diminutos y sutiles.

Recuerdos de profesores y profesoras amables que nos hacían sentir en nuestro propio hogar. Arropándonos unas veces y otras impulsándonos hacia el infinito. **Haciéndonos sentir que todo era posible y que un día no muy lejano, heredaríamos la tierra.**

Pero también recuerdo otros profesores y profesoras que no entendían de emociones. Que creían que el conocimiento de una fórmula matemática o de la fecha de un acontecimiento histórico, nos convertiría en mejores personas; que el currículo académico y el boletín de notas eran el único universo posible, que no tenía espacio para una lágrima o una carcajada; que miraban para otro lado, normalizando una violencia aparentemente inocua, que se convertiría indefectiblemente en veneno.

Pero qué dolor de ver a compañeros y compañeras burlados y excluidos continuamente. Y que no importaba, porque al fin y al cabo eran cosas de niños. Que había que espabilarse porque el sufrimiento propio y ajeno nos endurecería. Aunque aquello, y nadie nos lo dijo, dejara muchos cadáveres en el camino. No cadáveres en el cementerio -que también los hay- sino muertos en vida. Víctimas que arrastrarían sus cadenas para siempre, incapaces de sentirse seguras, con una autoestima vaciada de amor propio.

T**ambién rememoro padres y madres que se implicaban. Que iban a una con el personal docente, comprometidos con una educación en valores.** Mientras que hoy, en muchos casos, justifican la violencia de sus vástagos, sobreprotegiéndoles y convirtiéndoles en pequeños dictadores.

**Cuando sea un niño otra vez, volveré a sentirme valiente. Denunciaré que el acoso escolar duele y puede matar.** Gritaré bien fuerte, que el acoso escolar es un problema de derechos humanos. No solo de xenofobia, homofobia, violencia de género, y no respeto de la diversidad funcional, sino de algo mucho peor: no ser conscientes de que lo que un niño o una niña normalizan, lo acabarán reproduciendo en su vida de adultos.

***Enrique Pérez-Carrillo de la Cueva***
***Presidente de [AEPAE](https://aepae.convoluntad.es/aepae)***
